13 de marzo de 2009

Qué papel representa la placenta?

Sin la placenta, el bebé no podría desarrollarse en el útero de su madre. La placenta es el intermediario indispensable que se encarga de todas las idas y venidas entre el feto y su madre. Toma de la sangre de ésta las moléculas nutricias (glucosa para la energía, hierro para los glóbulos rojos, calcio para los huesos...) y el oxígeno que el bebé necesita, y luego lo libera de su gas carbónico y de sus desechos. Es también un productor: fabrica una veintena de hormonas necesarias para el feto, y un protector: filtra la mayoría de las bacterias presentes en la sangre de la madre, pero dejando pasar atinadamente sus anticuerpos gracias a los cuales el bebé estará protegido de las enfermedades de seis meses a un año después de nacer. A menudo se compara la placenta a un gran pastel. La palabra "placenta" viene, además, de la palabra latina "pastel". Al final del embarazo, mide veinte centímetros de diámetro y de dos a tres centímetros de espesor. La placenta se parece también a un árbol empapado en sangre o más bien a un bosquecillo de árboles cuyos troncos se dividen en numerosas ramas, tallos, ramitas y, por último, pequeñas briznas (filamentos) presentes por millares y llamadas vellosidades. Las raíces de estos árboles están situadas del lado del cordón umbilical, y sus cimas plenas de vellosidades están vueltas hacia el útero. Las vellosidades se bañan en pequeños lagos llenos de sangre materna, que se renueva incesantemente. Así se aprovisiona el bebé: cada vellosidad contiene una arteria que transporta la sangre nueva y una vena que libera al bebé de la sangre cargada de residuos y de gas carbónico. Por lo tanto, la sangre del bebé nunca está en contacto directo con la de la madre: sus intercambios sanguíneos se realizan por las paredes de las vellosidades.

No hay comentarios: